














Desafío de la ruralidad en Limarí: menos niños, más adultos mayores
El envejecimiento de la población y la disminución de nacimientos están cambiando las estadísticas en la Región de Coquimbo. La creciente demanda de atención para personas mayores y la migración de jóvenes plantean nuevos desafíos para los servicios públicos y el futuro de las localidades rurales.
27 de agosto de 2026
El caso de Río Hurtado encendió una señal de alerta sobre un fenómeno que avanza silenciosamente en la Región de Coquimbo. La comuna se ubica como la tercera del país donde los fallecimientos superan en mayor medida a los nacimientos, con una Tasa de Crecimiento Natural de -5,9 y una población donde el 24,1% de sus habitantes tiene 65 años o más.
Pero detrás de las cifras existe una transformación que podría tener consecuencias mucho más amplias para las comunas rurales: si nacen menos niños y los jóvenes abandonan sus territorios, progresivamente cambia también la población que necesita escuelas, centros de salud, transporte, vivienda y otros servicios.
Los datos del Censo 2024 muestran que no se trata de una realidad exclusiva de Río Hurtado. En la Región de Coquimbo, las personas de 65 años o más representan actualmente el 14,4% de la población, mientras que en 1992 alcanzaban apenas el 6,7%. El movimiento contrario se registra entre los menores de 14 años. Hace poco más de tres décadas representaban el 30,9% de los habitantes de la región y actualmente corresponden al 18,5%. La relación entre ambos grupos permite dimensionar aún mejor el cambio. En 1992 había 21,8 personas mayores por cada 100 menores de 14 años. En 2024 la cifra aumentó a 77,6.
EL IMPACTO EN LAS COMUNAS RURALES
Uno de los ámbitos que deberá observarse durante los próximos años es la educación. Una disminución sostenida de los nacimientos necesariamente puede traducirse posteriormente en una menor cantidad de estudiantes, fenómeno especialmente relevante en localidades rurales donde las comunidades educativas ya son pequeñas. A ello se suma la salida de jóvenes hacia otros territorios en búsqueda de estudios y oportunidades laborales.
En paralelo, aumenta la presión sobre otros servicios. En Río Hurtado, por ejemplo, el municipio ya ha debido reenfocar recursos hacia las necesidades de las personas mayores. La alcaldesa Carmen Juana Olivares advirtió que las horas disponibles de kinesiólogos se encuentran copadas y que la comuna tampoco dispone de especialidades como geriatría.
Una realidad similar comienza a enfrentarse en Monte Patria, donde se ha fortalecido el programa de adultos mayores y se proyecta ampliar la capacidad del actual Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM), que actualmente atiende a 20 personas.
UN DESAFÍO DE LARGO PLAZO
El fenómeno plantea así un doble desafío: adaptar progresivamente los servicios públicos a una población con una proporción cada vez mayor de adultos mayores y generar condiciones para que las nuevas generaciones puedan permanecer en sus territorios. Empleo, vivienda, conectividad, educación y acceso a servicios aparecen como factores relevantes para evitar que la migración juvenil profundice todavía más el envejecimiento de las localidades rurales.
Las cifras muestran que la transformación ya comenzó. El desafío ahora será anticipar sus consecuencias y determinar cómo deberán adaptarse las comunas de la Región de Coquimbo a una estructura poblacional muy distinta a la que tuvieron durante las últimas décadas.
Fuente: DiarioElDia Región





























