














Fonderos de Vicuña apuestan a '18 chico' para recuperarse económicamente
El municipio de Vicuña realiza un catastro del impacto del mal tiempo durante Fiestas Patrias. Las esperanzas están en la nueva actividad programada para octubre.
1 de octubre de 2026
La suspensión de la tradicional Pampilla de San Isidro en la Región de Coquimbo durante las Fiestas Patrias ha dejado secuelas en los comerciantes locales. Este evento, que representa una de las principales oportunidades de ingresos del año, se vio afectado por las condiciones climáticas adversas, generando pérdidas económicas significativas para quienes apostaron por su realización.
A pesar de que han pasado dos semanas desde la cancelación, los comerciantes aún evalúan el impacto financiero derivado de esta situación. Algunos estiman que las pérdidas alcanzaron cifras millonarias debido a la inversión realizada. Sin embargo, las esperanzas ahora están puestas en la celebración del "18 chico", programado para los días 10, 11 y 12 de octubre.
"Gran parte de lo programado, como artistas y servicios técnicos, pudo ser reagendado para nuestro '18 chico'. Entendemos que quienes pudieron verse más afectados fueron nuestros comerciantes y fonderos, y justamente esta nueva celebración busca darles una oportunidad para recuperar parte de esas pérdidas y sacar adelante sus ventas", señaló el alcalde de Vicuña, Mario Aros.
Entre los afectados, se encuentran fonderos que participaron en la Pampilla y que sufrieron importantes pérdidas a pesar de lograr rescatar parte de su mercadería. Uno de ellos mencionó: "Perdimos principalmente lo que habíamos dejado listo para servir esos días. La idea era adelantar preparaciones para atender más rápido y también se perdieron verduras y otros insumos. Además, están las ganancias que uno esperaba obtener y que finalmente no llegaron".
Desde la Cámara de Comercio y Turismo de Vicuña, su presidenta Mane Vidaurrazaga destacó que el impacto se extendió más allá de los locatarios instalados en la Pampilla. "La suspensión afectó a los comerciantes dentro del recinto, pero también a hoteles, restaurantes, centros turísticos y distintos servicios que dependen de la llegada de visitantes. La Pampilla de San Isidro es un atractivo turístico en sí mismo y al desaparecer ese panorama también disminuyó el flujo de público", afirmó.
"Son tradiciones muy arraigadas y ver cómo las familias tuvieron que levantar sus campamentos generó mucha tristeza", agregó Vidaurrazaga.
A pesar del impacto económico y emocional causado por la suspensión, existe optimismo respecto al evento programado para octubre. "Esperamos que la comunidad y toda la región apoyen esta nueva fiesta. No solo se beneficia el comerciante, también muchas personas que trabajan de manera indirecta en estas actividades", concluyó.
Fuente: DiarioElDia Región





























