














Restauración de iglesias históricas en La Serena
Grafitis, rayados y fachadas deterioradas afectan la imagen de iglesias de piedra en el centro de La Serena. A pesar de proyectos de restauración, el cuidado del patrimonio arquitectónico sigue siendo un desafío.
14 de julio de 2026
En La Serena, ciudad chilena reconocida por sus iglesias centenarias, el patrimonio arquitectónico se ve amenazado por el vandalismo y el paso del tiempo. Templos como la Catedral, Santo Domingo, San Francisco, La Merced y San Agustín, construidos en piedra caliza, son parte esencial de la identidad local y atractivo turístico.
A pesar de esfuerzos recientes de restauración, los efectos del vandalismo persisten. Monseñor René Rebolledo Salinas, arzobispo de La Serena, lamenta los daños sufridos por estos inmuebles históricos: "Tenemos la gran bendición de contar en La Serena... con templos de gran belleza y valor patrimonial".
El arzobispo destaca los sacrificios realizados para levantar estos templos como testimonio de fe y amor hacia Dios. Sin embargo, los actos vandálicos continúan afectando un legado que pertenece a todos: "Promover el cuidado y la conservación de estos maravillosos templos constituye una tarea compleja y permanente".
La municipalidad señala que las iglesias son propiedad privada y su conservación depende del arzobispado. El Servicio Nacional del Patrimonio Cultural destaca que la Catedral, San Francisco y Santo Domingo cuentan con protección individual como Monumentos Históricos.
El director regional del SERPAT enfatiza la importancia de mantener estos templos en buen estado: "Recuperar estos espacios requiere entender que el patrimonio es una tarea compartida". El desafío radica en mantener una alianza entre la Iglesia, instituciones públicas y la comunidad para preservar esta parte fundamental de la historia serenense.
Mientras estas iglesias siguen siendo símbolos icónicos de La Serena, también reflejan las marcas del descuido y vandalismo. Conservar este patrimonio va más allá de proteger edificios; implica resguardar la memoria e historia de la ciudad que durante décadas se ha identificado como la Ciudad de los Campanarios.
Fuente: DiarioElDia Región



























