














Tesoro perdido del Monje Negro en Vicuña
En los terrenos de la antigua hacienda La Compañía, cerca de Vicuña, se rumorea que hay monedas de oro, una campana y una imagen de la Virgen escondidas por un misterioso monje.
9 de julio de 2026
La leyenda del tesoro jesuita y el Monje Negro tiene como escenario la histórica Hacienda La Compañía, ubicada frente a la ciudad de Vicuña, uno de los principales hitos coloniales de la Región de Coquimbo. Según la tradición oral, tras la expulsión de la Compañía de Jesús de los dominios españoles en 1767, una enorme fortuna compuesta por oro, plata y valiosas reliquias quedó sepultada en la propiedad, permaneciendo desde entonces bajo la custodia de un misterioso monje.
La historia se remonta a la orden dictada por el rey Carlos III, quien decretó el extrañamiento de los jesuitas de todos los territorios de la Corona española. La creencia popular sostiene que, debido a la premura de la expulsión, los religiosos no alcanzaron a retirar todas sus riquezas y optaron por esconderlas en los terrenos de la hacienda.
Las versiones más difundidas aseguran que el tesoro estaría compuesto por monedas de oro, una campana del mismo metal y una imagen de la Virgen, ocultas en una construcción subterránea cuya ubicación habría quedado registrada en antiguos mapas o señalada por elementos del paisaje, como las tradicionales palmeras del lugar.
Sin embargo, la leyenda advierte que nadie puede apropiarse de esas riquezas con facilidad. Según los relatos transmitidos por generaciones de habitantes del Valle de Elqui, durante las noches de luna llena aparece la figura de un enigmático Monje Negro, cuyo espíritu recorrería la casona y los alrededores de la hacienda para resguardar el tesoro y ahuyentar a quienes intenten encontrarlo.
La Hacienda La Compañía fue una de las principales propiedades que la Compañía de Jesús administró en el norte de Chile desde el siglo XVII. Tras la expulsión de la orden, el destino de parte de sus bienes dio origen a numerosas historias sobre tesoros ocultos, muchas de las cuales siguen formando parte del patrimonio oral de la región.
Con el paso del tiempo, el misterio del Monje Negro trascendió el ámbito de las leyendas y pasó a integrar el imaginario colectivo regional, inspirando incluso nombres comerciales emblemáticos, como el tradicional pisco Monje Negro, que mantiene vivo uno de los relatos más conocidos del Valle de Elqui.
Fuente: DiarioElDia Región

























