














Dolor de espalda aumenta problemas de sueño hasta 25%
Especialistas aconsejan mejorar descanso y evitar sedentarismo para romper ciclo que impacta cuerpo y mente.
8 de abril de 2026
Con la llegada del otoño, las temperaturas descienden y las rutinas tienden a volverse más sedentarias, lo que puede afectar la salud física de las personas. Especialistas advierten sobre la conexión entre el dolor de espalda y la calidad del sueño, dos factores que pueden influirse mutuamente y afectar el bienestar diario.
Diversos estudios recientes han explorado la relación entre el descanso y el dolor físico. Una investigación publicada en 2025 en la revista científica Innovation in Aging reveló que aquellos que sufren de dolor de espalda tienen entre un 12% y un 25% más de probabilidades de experimentar problemas de sueño con el tiempo. Este hallazgo subraya que la relación entre ambos factores es progresiva, ya que el dolor puede deteriorar la calidad del descanso de manera constante.
“El descanso cumple un rol clave en la recuperación del cuerpo. Cuando no dormimos bien o no contamos con un soporte adecuado, los músculos no logran relajarse completamente y eso puede traducirse en dolor, especialmente en la zona lumbar”, explica Regina Basulto, especialista en productos del sueño de Emma Colchones.
En otoño, este problema puede agravarse. Las bajas temperaturas favorecen la rigidez muscular y llevan a las personas a pasar más tiempo en casa, a menudo adoptando posiciones sedentarias o con menos actividad física. Además, el cuerpo busca mayor comodidad, lo que hace aún más crucial la calidad del entorno de descanso.
“Existe una relación bidireccional entre el sueño y el dolor. No solo dormir mal puede generar molestias físicas, sino que el dolor también interfiere directamente en la calidad del descanso. Cuando esto se mantiene en el tiempo, se produce un círculo difícil de romper que impacta el bienestar general”, agrega Basulto.
Para prevenir molestias y mejorar la calidad del sueño, los especialistas recomiendan mantener una rutina regular de descanso, evitar posturas prolongadas durante el día y elegir superficies que brinden un soporte adecuado a la columna vertebral. También es importante mantener una temperatura confortable en el dormitorio y realizar actividad física suave para reducir la tensión muscular.
“Entender la relación entre el sueño y el dolor es clave, porque ambos factores se influyen mutuamente. Mejorar los hábitos de descanso puede tener un impacto directo no solo en cómo dormimos, sino también en cómo se siente el cuerpo durante el día”, concluye Basulto.
Fuente: Publimetro





























