














Lluvias intensas afectan cosechas de cacao
Un estudio revela que las precipitaciones excesivas en momentos críticos del crecimiento del cacao pueden disminuir la producción de chocolate
18 de septiembre de 2026
La sequía no es el único problema climático que enfrenta el cacao. Una investigación de científicos de Harvard y la Universidad de Ghana encontró que las lluvias intensas durante etapas clave del desarrollo de la planta pueden reducir las cosechas, mientras que ciertos patrones climáticos podrían permitir anticipar algunos de estos riesgos con meses de anticipación.
Los árboles de cacao son especialmente vulnerables durante la floración y el desarrollo de las vainas jóvenes.
En Ghana, los investigadores determinaron que el exceso de lluvia durante la temporada húmeda, combinado con la sequía de la temporada seca, explica alrededor del 68% de la variación interanual en el rendimiento del cacao.
Las precipitaciones intensas pueden dañar las flores y favorecer la propagación de enfermedades causadas por hongos.
UN PROBLEMA QUE SE EXTIENDE
Los científicos analizaron dos décadas de datos de producción de cacao por distrito en Ghana y los compararon con registros meteorológicos diarios. También estudiaron Ecuador e Indonesia, dos importantes productores mundiales, y encontraron un patrón similar: los años con lluvias más intensas durante las temporadas húmedas tendieron a registrar menores rendimientos.
Los resultados apuntan a que el problema no está determinado únicamente por la temperatura o la cantidad promedio de agua disponible, sino por los episodios extremos de precipitación.
“Esperamos que los hallazgos ayuden a reducir los daños futuros a las cosechas”, dijo Peter Huybers, autor principal de la investigación y presidente del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Harvard.
PRONÓSTIOS
Los investigadores señalan que algunos episodios de lluvia extrema están relacionados con patrones climáticos de mayor escala, como El Niño y variaciones en la temperatura de la superficie del océano. Esto abre la posibilidad de desarrollar pronósticos que permitan a los agricultores prepararse con anticipación y ajustar medidas para controlar enfermedades.
También se estudian estrategias como aumentar la cobertura vegetal para proteger las flores de las gotas de lluvia y conservar la hojarasca para reducir la propagación de infecciones desde el suelo hacia las vainas.
Fuente: Publimetro

























