














Brecha sísmica entre La Serena y Caldera: atención de expertos
Especialistas explican que el sector acumula energía por periodo sin terremotos importantes, sin determinar cuándo ocurrirá uno nuevo.
3 de septiembre de 2026
Un sismo de magnitud 5,2 registrado durante la madrugada y otro de 5 grados durante la tarde con epicentro en Salamanca volvió a poner sobre la mesa la actividad sísmica de la Región de Coquimbo y, particularmente, la situación de una zona que desde hace años es observada con atención por especialistas: la denominada brecha sísmica ubicada entre La Serena y Caldera.
De acuerdo con expertos, esta área corresponde a un segmento de la zona de subducción donde no se registra un terremoto de gran magnitud desde 1922, cuando un evento de magnitud aproximada 8,5 afectó el norte del país. Antes de ello, en 1819, se había producido otro terremoto de características similares.
El concepto de brecha sísmica hace referencia precisamente a aquellos sectores donde ha transcurrido un periodo prolongado sin que ocurra un terremoto importante. En el caso de esta zona del norte de Chile, el fenómeno adquiere especial relevancia debido al proceso permanente de subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana.
"Una brecha sísmica es una zona en la cual no ha ocurrido un terremoto durante un tiempo elevado. Por ejemplo, la placa de Nazca subduce bajo la placa Sudamericana a una tasa aproximada de 7 centímetros por año".
Bajo esa lógica, considerando que el último terremoto importante registrado entre La Serena y Caldera ocurrió en 1922, el especialista plantea que podrían haberse acumulado aproximadamente 7 metros de desplazamiento en la zona.
"Eso significaría que hay bastante energía acumulada y que podría ocurrir un terremoto", sostuvo Hernández, aunque recalcó que este antecedente no permite establecer cuándo ocurrirá un eventual evento.
Uno de los elementos que alimenta la discusión sobre esta brecha es el intervalo histórico entre los grandes terremotos registrados en el sector. Entre los eventos de 1819 y 1922 transcurrieron 103 años. Si se aplicara mecánicamente ese mismo intervalo, el siguiente terremoto habría correspondido aproximadamente a 2025.
"Como siempre, no existe una ciencia exacta para definir la fecha en que van a ocurrir los terremotos, porque depende de la acumulación de energía, de cómo está la placa y, de repente, esa energía se libera", señaló.
Desde el Centro Sismológico Nacional, Felipe Leyton, encargado de Innovación y Transferencia Tecnológica, pone el foco en otro elemento: la ubicación de La Serena respecto de las zonas de ruptura y de la propia brecha sísmica.
"Para poder asignarle directamente la categoría de réplica tendríamos que ver si todavía se trata de un reacomodo de esos esfuerzos o si ya comenzamos el proceso natural de carga que viene en la sismotectónica del país", explicó.
La dificultad radica en que no existen instrumentos capaces de determinar directamente el estado de los esfuerzos acumulados en profundidad.
"Lamentablemente, como no tenemos sensores que nos puedan hablar del estado de los esfuerzos en la zona en que se producen los eventos, es algo que es difícil saber", explicó Leyton.
En ese contexto, el especialista sostiene que Chile se encuentra en una transición respecto del terremoto de Illapel de 2015, avanzando paulatinamente hacia el comportamiento habitual de acoplamiento entre las placas tectónicas.
"La zona norte está justo en la interfaz entre la zona norte del evento y una zona que se piensa que puede alojar un evento importante en Atacama", afirmó.
Fuente: DiarioElDia Región






























