














Joven de Tongoy repara daño con servicio comunitario
Un adolescente de 17 años realizó 45 horas de servicio comunitario en el Cesfam de Tongoy como forma de reparación a dos funcionarios de Carabineros, tras participar en un proceso de mediación penal juvenil. Esta experiencia le permitió asumir responsabilidades y reflexionar sobre sus actos.
4 de junio de 2026
Un joven de 17 años completó exitosamente un proceso de mediación penal juvenil en la Región de Coquimbo, luego de alcanzar un acuerdo reparatorio con dos funcionarios de Carabineros que habían resultado afectados por una infracción en la que estuvo involucrado. Como parte del compromiso asumido, realizó 45 horas de servicio comunitario en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) de Tongoy.
La experiencia se transformó en uno de los primeros casos de este tipo desarrollados en la región, permitiendo que el adolescente asumiera responsabilidades por sus actos a través de un mecanismo basado en el diálogo y la reparación del daño causado. Las labores se desarrollaron durante varias semanas e incluyeron tareas de mantenimiento y mejoramiento del recinto de salud, como limpieza, confección de bolsas de ripio, despeje de canaletas y pintura de la fachada del establecimiento.
"Me ha tocado barrer, hacer bolsas de ripio, ayudar a limpiar los baños y las canaletas. Lo principal ha sido el pintado de la fachada del consultorio: lijar, pintar y barnizar", relató el joven.
El acuerdo fue alcanzado mediante un proceso de mediación en el que participaron tanto el adolescente como los funcionarios policiales involucrados, quienes aceptaron esta fórmula como una forma de reparación.
"Ellos señalaron que se conformaban con que hiciera eso y se daban por pagados, por decirlo así", comentó el joven respecto del acuerdo alcanzado.
Quienes participaron en el proceso destacan que uno de los aspectos más relevantes fue la reflexión que generó en el adolescente respecto de las consecuencias de sus actos. Según explicó Juan Carlos Vega, mediador penal juvenil que intervino en el caso, el principal valor de estas instancias radica en que los jóvenes puedan comprender el impacto de sus acciones y asumir compromisos concretos para reparar el daño provocado.
Desde el Cesfam de Tongoy también valoraron la experiencia. Su director, Luis Meneses, señaló que durante su permanencia en el recinto el joven mostró una actitud positiva y disposición para cumplir con las tareas asignadas.
"Demostró buena disposición, acató las instrucciones y tuvo un comportamiento respetuoso. Cumplió con las labores que se le solicitaron y fue bien evaluado por quienes estuvieron a cargo de supervisarlo", indicó.
Por su parte, el adolescente aseguró que la experiencia le dejó aprendizajes que van más allá del cumplimiento de las horas de servicio comunitario.
"Estoy acá voluntariamente, nadie me está obligando. Aprendí que esto es una oportunidad para mí", señaló.
Sin embargo, reconoce que la principal enseñanza tuvo relación con la forma en que enfrenta hoy sus decisiones.
"Ya no me da lo mismo todo y eso es una gran enseñanza. El error que cometí no lo volvería a hacer", afirmó.
Actualmente se encuentra evaluando alternativas para su futuro académico y laboral. Según explicó, decidió tomarse un tiempo antes de ingresar a la educación superior para definir con claridad qué estudiar, aunque reconoce un interés especial por el área de maquinaria pesada, donde trabajan algunos familiares.
El caso refleja una de las herramientas que contempla la justicia juvenil para promover la responsabilización de los adolescentes y la reparación del daño causado, buscando que una infracción también pueda convertirse en una oportunidad de aprendizaje y cambio para quienes participan en el proceso.
Fuente: DiarioElDia Región































