Un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar cómo el acónito (wolfsbane o monkshood) y la espuela de caballero (larkspur o delphinium) producen compuestos químicos con potencial para combatir el dolor, la malaria, el cáncer e incluso algunas plagas agrícolas. El estudio, realizado por científicos de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) y la Academia Checa de Ciencias, se centró en una familia de compuestos conocidos como alcaloides diterpenoides, sustancias extremadamente tóxicas pero con propiedades farmacológicas prometedoras. Aunque estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina tradicional durante miles de años, los científicos aún desconocían cómo eran capaces de fabricar estas complejas moléculas. UN PASO HACIA NUEVOS MEDICAMENTOS Gracias a este trabajo descubrieron seis enzimas responsables de fabricar atisinio (atisinium), una molécula que representa un paso clave en la formación de esta familia de compuestos. Posteriormente, transfirieron esos genes a plantas de tabaco, que actuaron como “biofábricas” capaces de reproducir el proceso de forma sostenible. “Estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina en todo el mundo durante miles de años,” dijo Garret Miller, coautor principal del estudio y profesor asistente de Biotecnología en la Universidad de Michigan-Flint. Los autores señalan que comprender estas rutas biosintéticas permitirá producir mayores cantidades de estos compuestos sin depender de plantas silvestres, facilitando su estudio y desarrollo farmacéutico. Además, esta estrategia podría emplearse para diseñar medicamentos inspirados en la química natural de estas especies, abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades y desarrollar productos agrícolas más seguros y sostenibles. Fuente: Publimetro
La sudoración y el olor corporal son una de las características más comunes del ser humano. Tras ello, La Universidad de California en Berkeley arrojó un estudio que reveló por qué las mujeres experimentan mayor excitación sexual o ritmo cardíaco acelerado cuando sienten una sustancia química encontrada en el sudor de hombres. El estudio fue publicado en el Journal of Neuroscience, el cual indica que hombres secretan un olor que influye en las hormonas del sexo opuesto. La androstadienona es la encargada de provocar dicha atracción en las mujeres. Se trata de una señal química masculina, derivada de la testosterona. La nombrada señal se encuentra en el sudor masculino, en la saliva y el seme n. “Realmente nos dice que muchas cosas pueden ser desencadenadas al oler el sudor”, reveló Claire Wyart, quien dirigió el estudio.. Proceso de la investigación Para llegar a su descubrimiento, los investigadores midieron los niveles de la hormona cortisol, en la saliva de 48 estudiantes universitarias heterosexuales de Berkeley, las cuales presentan una edad promedio de 21 años. El estudio consistió en que las mujeres inhalaran 20 veces un frasco de androstadienona. Sus resultados revelaron que los niveles de cortisol al oler la sustancia, aumentaron en aproximadamente 15 minutos y se mantuvieron elevados durante hasta una hora. De acuerdo a las reacciones del experimento, las mujeres informaron tener un mejor estado de ánimo, mayor excitación sexual, y experimentaron un aumento en la presión arterial, el ritmo cardíaco y la respiración. Cabe destacar que para el estudio no se consideró a mujeres homosexuales, pues se analizó que su reacción pudieran responder de manera diferente a este componente químico masculino. Razones médicas Los investigadores, encabezado por Claire Wyart, informaron que el hallazgo sugiere una mejor manera de estimular los niveles de cortisol en pacientes que lo necesitan. Los especialistas sugirieron que en lugar de administrar cortisol en forma de píldora, que tiene efectos secundarios como úlceras pépticas, osteoporosis, aumento de peso y trastornos del estado de ánimo, se podría utilizar el olor de una sustancia química como la androstadienona con el fin de afectar los niveles de cortisol. Nuevos estudios Pero no solo existe atracción de las mujeres al sudor de los hombres. Diversas investigaciones han comprobado científicamente que los sexos puestos se atraen por la emisión de sustancias químicas llamadas feromonas, las cuales son asociadas al olor corporal. La National Library of Medicine (NIH) describe a las feromonas como ‘sustancias que son secretadas al exterior (a través del olor del cuerpo) por un individuo y recibidas por un segundo individuo de la misma especie’, detalla Vogue México. Dichas hormonas influyen en el comportamiento de otro individuo. Por lo tanto, hombres igualmente son atraídos por mujeres, pero no por el sudor. Según un estudio son capaces de descubrir cuando ocurre la ovulación por la emisión de feromonas.
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
El descubrimiento de nuevos exoplanetas sigue cambiando lo que se sabe sobre el universo. Cada avance en la observación espacial permite detectar mundos más complejos, con características que no encajan en los modelos clásicos. En este contexto, un equipo internacional liderado por la Universidad de Oxford ha identificado un nuevo tipo de planeta que rompe con todas las categorías conocidas. El estudio, publicado en Nature Astronomy y basado en observaciones del telescopio James Webb, describe un mundo con propiedades únicas que obligan a replantear cómo se clasifican los planetas fuera del Sistema Solar. El planeta que no encaja en ningún modelo conocido El protagonista de este descubrimiento astronómico es L 98-59 d, un planeta situado a unos 35 años luz de la Tierra. Tiene aproximadamente 1,6 veces el tamaño terrestre, pero presenta una densidad más baja de lo esperado y una composición que desconcertó a los científicos desde el inicio. Las observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb, confirmadas por datos de observatorios terrestres, detectaron una atmósfera rica en azufre, con presencia de sulfuro de hidrógeno. Este tipo de composición no coincide con las categorías habituales de planetas pequeños, como los rocosos o los ricos en agua. El autor principal del estudio, Harrison Nicholls, explicó que “este tipo de planeta no encaja en las clasificaciones actuales”, lo que obliga a revisar los modelos existentes sobre formación planetaria. Este punto es clave: no se trata de una variación, sino de una posible nueva categoría de mundo. Un océano de magma que explica su atmósfera única Uno de los elementos más sorprendentes de este planeta con magma es su estructura interna. Los modelos indican la presencia de un océano global de magma, formado por silicatos fundidos similares a la lava terrestre. Este océano se extendería miles de kilómetros bajo la superficie y actuaría como un enorme depósito de azufre. Esa reserva interna es la que permite que el planeta mantenga una atmósfera densa con compuestos que, en condiciones normales, se perderían en el espacio. Además, existe un intercambio constante entre el interior y la atmósfera. Este proceso químico explica por qué el planeta conserva gases como el sulfuro de hidrógeno durante miles de millones de años. Observaciones realizadas en 2024 detectaron también dióxido de azufre en las capas altas, generado por la radiación de su estrella. Según explica la Agencia Espacial Europea en su programa de estudio de exoplanetas, este tipo de análisis atmosférico es clave para entender la composición y evolución de mundos lejanos. Por qué este hallazgo cambia lo que sabemos del universo El descubrimiento no solo suma un nuevo objeto al catálogo. Cambia el marco completo de análisis sobre los planetas fuera del Sistema Solar. La existencia de este mundo sugiere que la diversidad planetaria es mucho mayor de lo que se pensaba. Aunque los científicos consideran poco probable que un entorno así pueda albergar vida, su estudio permite entender mejor cómo se forman los planetas y cómo evolucionan sus atmósferas. Este tipo de casos extremos ayuda a ajustar los modelos teóricos. El papel del telescopio James Webb resulta central en este avance. Según explica la NASA sobre sus capacidades científicas, este instrumento permite analizar la composición química de atmósferas lejanas con un nivel de precisión sin precedentes. El telescopio James Webb permite analizar la composición de atmósferas lejanas con un nivel de detalle sin precedentes.NASA En los próximos años, misiones como Ariel y PLATO ampliarán este conocimiento al estudiar cientos de exoplanetas. En ese contexto, este nuevo tipo de planeta podría ser el primero de muchos mundos aún desconocidos, que obligarán a redefinir cómo se entiende la formación y diversidad del universo.
Un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar cómo el acónito (wolfsbane o monkshood) y la espuela de caballero (larkspur o delphinium) producen compuestos químicos con potencial para combatir el dolor, la malaria, el cáncer e incluso algunas plagas agrícolas. El estudio, realizado por científicos de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) y la Academia Checa de Ciencias, se centró en una familia de compuestos conocidos como alcaloides diterpenoides, sustancias extremadamente tóxicas pero con propiedades farmacológicas prometedoras. Aunque estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina tradicional durante miles de años, los científicos aún desconocían cómo eran capaces de fabricar estas complejas moléculas. UN PASO HACIA NUEVOS MEDICAMENTOS Gracias a este trabajo descubrieron seis enzimas responsables de fabricar atisinio (atisinium), una molécula que representa un paso clave en la formación de esta familia de compuestos. Posteriormente, transfirieron esos genes a plantas de tabaco, que actuaron como “biofábricas” capaces de reproducir el proceso de forma sostenible. “Estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina en todo el mundo durante miles de años,” dijo Garret Miller, coautor principal del estudio y profesor asistente de Biotecnología en la Universidad de Michigan-Flint. Los autores señalan que comprender estas rutas biosintéticas permitirá producir mayores cantidades de estos compuestos sin depender de plantas silvestres, facilitando su estudio y desarrollo farmacéutico. Además, esta estrategia podría emplearse para diseñar medicamentos inspirados en la química natural de estas especies, abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades y desarrollar productos agrícolas más seguros y sostenibles. Fuente: Publimetro
La sudoración y el olor corporal son una de las características más comunes del ser humano. Tras ello, La Universidad de California en Berkeley arrojó un estudio que reveló por qué las mujeres experimentan mayor excitación sexual o ritmo cardíaco acelerado cuando sienten una sustancia química encontrada en el sudor de hombres. El estudio fue publicado en el Journal of Neuroscience, el cual indica que hombres secretan un olor que influye en las hormonas del sexo opuesto. La androstadienona es la encargada de provocar dicha atracción en las mujeres. Se trata de una señal química masculina, derivada de la testosterona. La nombrada señal se encuentra en el sudor masculino, en la saliva y el seme n. “Realmente nos dice que muchas cosas pueden ser desencadenadas al oler el sudor”, reveló Claire Wyart, quien dirigió el estudio.. Proceso de la investigación Para llegar a su descubrimiento, los investigadores midieron los niveles de la hormona cortisol, en la saliva de 48 estudiantes universitarias heterosexuales de Berkeley, las cuales presentan una edad promedio de 21 años. El estudio consistió en que las mujeres inhalaran 20 veces un frasco de androstadienona. Sus resultados revelaron que los niveles de cortisol al oler la sustancia, aumentaron en aproximadamente 15 minutos y se mantuvieron elevados durante hasta una hora. De acuerdo a las reacciones del experimento, las mujeres informaron tener un mejor estado de ánimo, mayor excitación sexual, y experimentaron un aumento en la presión arterial, el ritmo cardíaco y la respiración. Cabe destacar que para el estudio no se consideró a mujeres homosexuales, pues se analizó que su reacción pudieran responder de manera diferente a este componente químico masculino. Razones médicas Los investigadores, encabezado por Claire Wyart, informaron que el hallazgo sugiere una mejor manera de estimular los niveles de cortisol en pacientes que lo necesitan. Los especialistas sugirieron que en lugar de administrar cortisol en forma de píldora, que tiene efectos secundarios como úlceras pépticas, osteoporosis, aumento de peso y trastornos del estado de ánimo, se podría utilizar el olor de una sustancia química como la androstadienona con el fin de afectar los niveles de cortisol. Nuevos estudios Pero no solo existe atracción de las mujeres al sudor de los hombres. Diversas investigaciones han comprobado científicamente que los sexos puestos se atraen por la emisión de sustancias químicas llamadas feromonas, las cuales son asociadas al olor corporal. La National Library of Medicine (NIH) describe a las feromonas como ‘sustancias que son secretadas al exterior (a través del olor del cuerpo) por un individuo y recibidas por un segundo individuo de la misma especie’, detalla Vogue México. Dichas hormonas influyen en el comportamiento de otro individuo. Por lo tanto, hombres igualmente son atraídos por mujeres, pero no por el sudor. Según un estudio son capaces de descubrir cuando ocurre la ovulación por la emisión de feromonas.
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
El descubrimiento de nuevos exoplanetas sigue cambiando lo que se sabe sobre el universo. Cada avance en la observación espacial permite detectar mundos más complejos, con características que no encajan en los modelos clásicos. En este contexto, un equipo internacional liderado por la Universidad de Oxford ha identificado un nuevo tipo de planeta que rompe con todas las categorías conocidas. El estudio, publicado en Nature Astronomy y basado en observaciones del telescopio James Webb, describe un mundo con propiedades únicas que obligan a replantear cómo se clasifican los planetas fuera del Sistema Solar. El planeta que no encaja en ningún modelo conocido El protagonista de este descubrimiento astronómico es L 98-59 d, un planeta situado a unos 35 años luz de la Tierra. Tiene aproximadamente 1,6 veces el tamaño terrestre, pero presenta una densidad más baja de lo esperado y una composición que desconcertó a los científicos desde el inicio. Las observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb, confirmadas por datos de observatorios terrestres, detectaron una atmósfera rica en azufre, con presencia de sulfuro de hidrógeno. Este tipo de composición no coincide con las categorías habituales de planetas pequeños, como los rocosos o los ricos en agua. El autor principal del estudio, Harrison Nicholls, explicó que “este tipo de planeta no encaja en las clasificaciones actuales”, lo que obliga a revisar los modelos existentes sobre formación planetaria. Este punto es clave: no se trata de una variación, sino de una posible nueva categoría de mundo. Un océano de magma que explica su atmósfera única Uno de los elementos más sorprendentes de este planeta con magma es su estructura interna. Los modelos indican la presencia de un océano global de magma, formado por silicatos fundidos similares a la lava terrestre. Este océano se extendería miles de kilómetros bajo la superficie y actuaría como un enorme depósito de azufre. Esa reserva interna es la que permite que el planeta mantenga una atmósfera densa con compuestos que, en condiciones normales, se perderían en el espacio. Además, existe un intercambio constante entre el interior y la atmósfera. Este proceso químico explica por qué el planeta conserva gases como el sulfuro de hidrógeno durante miles de millones de años. Observaciones realizadas en 2024 detectaron también dióxido de azufre en las capas altas, generado por la radiación de su estrella. Según explica la Agencia Espacial Europea en su programa de estudio de exoplanetas, este tipo de análisis atmosférico es clave para entender la composición y evolución de mundos lejanos. Por qué este hallazgo cambia lo que sabemos del universo El descubrimiento no solo suma un nuevo objeto al catálogo. Cambia el marco completo de análisis sobre los planetas fuera del Sistema Solar. La existencia de este mundo sugiere que la diversidad planetaria es mucho mayor de lo que se pensaba. Aunque los científicos consideran poco probable que un entorno así pueda albergar vida, su estudio permite entender mejor cómo se forman los planetas y cómo evolucionan sus atmósferas. Este tipo de casos extremos ayuda a ajustar los modelos teóricos. El papel del telescopio James Webb resulta central en este avance. Según explica la NASA sobre sus capacidades científicas, este instrumento permite analizar la composición química de atmósferas lejanas con un nivel de precisión sin precedentes. El telescopio James Webb permite analizar la composición de atmósferas lejanas con un nivel de detalle sin precedentes.NASA En los próximos años, misiones como Ariel y PLATO ampliarán este conocimiento al estudiar cientos de exoplanetas. En ese contexto, este nuevo tipo de planeta podría ser el primero de muchos mundos aún desconocidos, que obligarán a redefinir cómo se entiende la formación y diversidad del universo.