Astrónomos aseguran haber detectado directamente por primera vez una emisión de radio proveniente de un planeta fuera del sistema solar. Sin embargo, la señal es evidencia de un campo magnético colosal, no de vida inteligente. “Sé que las señales de radio están asociadas con la búsqueda de inteligencia extraterrestre”, dijo Edo Berger, profesor de astronomía de la Universidad de Harvard. “Pero esto es algo muy diferente”. El descubrimiento, descrito en un nuevo estudio que espera su publicación en una revista científica revisada por pares, rastrea ráfagas de radio repetitivas que parecen provenir del exoplaneta Beta Pictoris b, ubicado a 63 años luz de la Tierra, una distancia corta en términos astronómicos. El gigante gaseoso tiene una masa aproximadamente 12 veces superior a la de Júpiter y es uno de los tres planetas que orbitan una estrella joven cuya masa es 1,75 veces la del Sol. Los procesos asociados con el campo magnético del planeta producen la emisión de radio, según Berger, investigador del Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian en Cambridge, Massachusetts. En concreto, la detección involucra auroras similares a las auroras boreales de la Tierra, los espectaculares despliegues provocados por tormentas magnéticas que involucran partículas cargadas provenientes del Sol. “Para poder observar ondas de radio que se extienden hasta las frecuencias que observamos, se necesita un campo magnético increíblemente fuerte”, añadió Berger, coautor del estudio publicado el 15 de septiembre en la plataforma de prepublicaciones ArXiv. No todos los planetas tienen un campo magnético. Los que sí lo tienen cuentan con un escudo natural que desvía energía perturbadora. El campo magnético de la Tierra, por ejemplo, protege nuestra atmósfera de ser arrastrada por el viento solar, un flujo continuo de plasma que contiene partículas cargadas como protones y electrones. “El campo magnético de este planeta es al menos 200 veces más fuerte que el campo magnético de Júpiter”, dijo Berger, en referencia a Beta Pictoris b. Según la NASA, el campo magnético de Júpiter es lo suficientemente potente como para generar una magnetosfera, la región del espacio influenciada por el campo magnético, que es la estructura más grande de nuestro sistema solar y se extiende hasta 3 millones de kilómetros hacia el Sol. El campo de Júpiter también genera auroras espectaculares, cuando partículas eléctricamente cargadas expulsadas por los volcanes de su luna Io quedan atrapadas alrededor de los polos del campo. A medida que el gigante gaseoso gira, las partículas cargadas emiten un resplandor, pero también una señal de radio. “Mientras estas partículas de muy alta energía giran en espiral dentro del campo magnético, junto con la aurora también producen ondas de radio”, dijo Berger. Los astrónomos denominan a este tipo de señal emisión de radio auroral. El fenómeno se ha observado anteriormente en Júpiter, Saturno y el Sol, así como en estrellas fuera del sistema solar y en objetos fríos conocidos como enanas marrones, un punto intermedio entre una estrella y un planeta. Este es el tipo de señal que Berger y sus colegas detectaron en Beta Pictoris b, lo que finalmente apunta a la presencia de un intenso campo magnético que está provocando las auroras y la emisión de radio. Los campos magnéticos tienen implicaciones para la estructura de los exoplanetas y sus atmósferas, según Berger. “Las observaciones de radio pueden ofrecernos una perspectiva completamente nueva sobre los planetas que están fuera de nuestro sistema”, dijo. Un sistema estelar muy estudiado Ya había indicios de emisiones de radio provenientes de exoplanetas, pero ninguna había sido confirmada, en gran medida porque no se podía descartar que la fuente fuera en realidad la estrella anfitriona, dijo Joseph Callingham, profesor asociado del Instituto Anton Pannekoek de Astronomía de la Universidad de Ámsterdam, en Países Bajos. “Lo que hace único a este estudio es que localiza la emisión en el propio planeta, separada de la estrella”, escribió Callingham, quien no participó en la nueva investigación, en un correo electrónico. El sistema Beta Pictoris es muy joven en términos astronómicos: tiene unos 23 millones de años, en comparación con los 4.500 millones de años de nuestro propio sistema solar. Beta Pictoris b, el planeta del que potencialmente se origina la señal de radio, fue descubierto en 2008. Otros dos planetas, Beta Pictoris c y Beta Pictoris d, fueron descubiertos en 2019 y 2026, respectivamente. El sistema planetario se encuentra entre los más estudiados de nuestra galaxia, y se sabe que su estrella alberga 30 cometas en órbita y un enorme disco de polvo y escombros, que el telescopio espacial Hubble de la NASA fotografió en detalle en 2015. Parte de los escombros que giran dentro del disco son remanentes de la formación planetaria. Los investigadores utilizaron MeerKAT, una red de 64 antenas de radiotelescopio en Sudáfrica, para detectar la señal, pero quedaron muy sorprendidos al observar que provenía de un conjunto de cuerpos celestes tan estudiado, dijo Berger. “Mi estudiante de posgrado Kevin estaba revisando los datos. Un día entró a mi oficina con la detección y me dijo: ‘No creo que vayas a creer esto’”, recordó Berger, en referencia al autor principal del estudio, Kevin Ortiz Ceballos, investigador doctoral del Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian. “Esto fue realmente inesperado para nosotros. Estábamos realizando el estudio como una especie de expedición de pesca, sabiendo que solo detectaríamos fuentes si el campo magnético era increíblemente fuerte”. La sorpresa se debe a que los astrónomos habían supuesto, según Berger, que si los exoplanetas tienen campos magnéticos, estos deberían parecerse aproximadamente al de Júpiter y, por lo tanto, sus emisiones de radio tendrían frecuencias más bajas que las que encontraron él y sus colegas. La detección de la señal fue resultado de “ir en contra de la sabiduría aceptada en el campo”, dijo. Sin embargo, los investigadores señalaron que el informe todavía no ha sido sometido a revisión por pares, el proceso mediante el cual expertos independientes evalúan un estudio antes de su publicación en una revista científica. La revisión está en curso y se completará durante los próximos meses. Berger dijo que confía en la calidad de la detección. El equipo de investigación determinó que la fuente de la emisión de radio era Beta Pictoris b y descartó la sospecha inicial de que pudiera provenir de la estrella. “La registramos varias veces, en múltiples frecuencias. Está ahí todas las veces”, dijo. Entusiasmo cauteloso por la detección de la señal de radio Científicos que no participaron en la nueva investigación pidieron cautela al interpretar los hallazgos. Si el descubrimiento supera el escrutinio de la revisión por pares, representaría un paso adelante muy importante y emocionante para comprender el comportamiento de los mundos fuera de nuestro sistema solar, según Jonathan Nichols, profesor de auroras planetarias de la Universidad de Leicester, en Inglaterra. “Las emisiones de radio aurorales son importantes porque nos permiten comprender cómo interactúa un objeto con su entorno espacial local”, escribió en un correo electrónico. “Nos permiten inferir propiedades del planeta que de otro modo no podríamos medir”, explicó Nichols en referencia a las auroras, “y, lo que es importante, nos permiten poner a prueba teorías e ideas desarrolladas para nuestro propio sistema solar en condiciones más extremas”. Si se confirma, los resultados demostrarían que los exoplanetas pueden tener campos magnéticos mucho más fuertes de lo esperado, lo que sería un aprendizaje crucial, según Callingham, de la Universidad de Ámsterdam. Los autores han solicitado más tiempo de observación con telescopios para estudiar con mayor profundidad Beta Pictoris b y quizás resolver algunos de sus enigmas, como por qué el campo magnético del planeta es tan fuerte. “Creo que esa será una pregunta que ocupará a la gente durante un tiempo”, dijo Berger. Fuente: cnn.com
Un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar cómo el acónito (wolfsbane o monkshood) y la espuela de caballero (larkspur o delphinium) producen compuestos químicos con potencial para combatir el dolor, la malaria, el cáncer e incluso algunas plagas agrícolas. El estudio, realizado por científicos de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) y la Academia Checa de Ciencias, se centró en una familia de compuestos conocidos como alcaloides diterpenoides, sustancias extremadamente tóxicas pero con propiedades farmacológicas prometedoras. Aunque estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina tradicional durante miles de años, los científicos aún desconocían cómo eran capaces de fabricar estas complejas moléculas. UN PASO HACIA NUEVOS MEDICAMENTOS Gracias a este trabajo descubrieron seis enzimas responsables de fabricar atisinio (atisinium), una molécula que representa un paso clave en la formación de esta familia de compuestos. Posteriormente, transfirieron esos genes a plantas de tabaco, que actuaron como “biofábricas” capaces de reproducir el proceso de forma sostenible. “Estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina en todo el mundo durante miles de años,” dijo Garret Miller, coautor principal del estudio y profesor asistente de Biotecnología en la Universidad de Michigan-Flint. Los autores señalan que comprender estas rutas biosintéticas permitirá producir mayores cantidades de estos compuestos sin depender de plantas silvestres, facilitando su estudio y desarrollo farmacéutico. Además, esta estrategia podría emplearse para diseñar medicamentos inspirados en la química natural de estas especies, abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades y desarrollar productos agrícolas más seguros y sostenibles. Fuente: Publimetro
La sudoración y el olor corporal son una de las características más comunes del ser humano. Tras ello, La Universidad de California en Berkeley arrojó un estudio que reveló por qué las mujeres experimentan mayor excitación sexual o ritmo cardíaco acelerado cuando sienten una sustancia química encontrada en el sudor de hombres. El estudio fue publicado en el Journal of Neuroscience, el cual indica que hombres secretan un olor que influye en las hormonas del sexo opuesto. La androstadienona es la encargada de provocar dicha atracción en las mujeres. Se trata de una señal química masculina, derivada de la testosterona. La nombrada señal se encuentra en el sudor masculino, en la saliva y el seme n. “Realmente nos dice que muchas cosas pueden ser desencadenadas al oler el sudor”, reveló Claire Wyart, quien dirigió el estudio.. Proceso de la investigación Para llegar a su descubrimiento, los investigadores midieron los niveles de la hormona cortisol, en la saliva de 48 estudiantes universitarias heterosexuales de Berkeley, las cuales presentan una edad promedio de 21 años. El estudio consistió en que las mujeres inhalaran 20 veces un frasco de androstadienona. Sus resultados revelaron que los niveles de cortisol al oler la sustancia, aumentaron en aproximadamente 15 minutos y se mantuvieron elevados durante hasta una hora. De acuerdo a las reacciones del experimento, las mujeres informaron tener un mejor estado de ánimo, mayor excitación sexual, y experimentaron un aumento en la presión arterial, el ritmo cardíaco y la respiración. Cabe destacar que para el estudio no se consideró a mujeres homosexuales, pues se analizó que su reacción pudieran responder de manera diferente a este componente químico masculino. Razones médicas Los investigadores, encabezado por Claire Wyart, informaron que el hallazgo sugiere una mejor manera de estimular los niveles de cortisol en pacientes que lo necesitan. Los especialistas sugirieron que en lugar de administrar cortisol en forma de píldora, que tiene efectos secundarios como úlceras pépticas, osteoporosis, aumento de peso y trastornos del estado de ánimo, se podría utilizar el olor de una sustancia química como la androstadienona con el fin de afectar los niveles de cortisol. Nuevos estudios Pero no solo existe atracción de las mujeres al sudor de los hombres. Diversas investigaciones han comprobado científicamente que los sexos puestos se atraen por la emisión de sustancias químicas llamadas feromonas, las cuales son asociadas al olor corporal. La National Library of Medicine (NIH) describe a las feromonas como ‘sustancias que son secretadas al exterior (a través del olor del cuerpo) por un individuo y recibidas por un segundo individuo de la misma especie’, detalla Vogue México. Dichas hormonas influyen en el comportamiento de otro individuo. Por lo tanto, hombres igualmente son atraídos por mujeres, pero no por el sudor. Según un estudio son capaces de descubrir cuando ocurre la ovulación por la emisión de feromonas.
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
Astrónomos aseguran haber detectado directamente por primera vez una emisión de radio proveniente de un planeta fuera del sistema solar. Sin embargo, la señal es evidencia de un campo magnético colosal, no de vida inteligente. “Sé que las señales de radio están asociadas con la búsqueda de inteligencia extraterrestre”, dijo Edo Berger, profesor de astronomía de la Universidad de Harvard. “Pero esto es algo muy diferente”. El descubrimiento, descrito en un nuevo estudio que espera su publicación en una revista científica revisada por pares, rastrea ráfagas de radio repetitivas que parecen provenir del exoplaneta Beta Pictoris b, ubicado a 63 años luz de la Tierra, una distancia corta en términos astronómicos. El gigante gaseoso tiene una masa aproximadamente 12 veces superior a la de Júpiter y es uno de los tres planetas que orbitan una estrella joven cuya masa es 1,75 veces la del Sol. Los procesos asociados con el campo magnético del planeta producen la emisión de radio, según Berger, investigador del Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian en Cambridge, Massachusetts. En concreto, la detección involucra auroras similares a las auroras boreales de la Tierra, los espectaculares despliegues provocados por tormentas magnéticas que involucran partículas cargadas provenientes del Sol. “Para poder observar ondas de radio que se extienden hasta las frecuencias que observamos, se necesita un campo magnético increíblemente fuerte”, añadió Berger, coautor del estudio publicado el 15 de septiembre en la plataforma de prepublicaciones ArXiv. No todos los planetas tienen un campo magnético. Los que sí lo tienen cuentan con un escudo natural que desvía energía perturbadora. El campo magnético de la Tierra, por ejemplo, protege nuestra atmósfera de ser arrastrada por el viento solar, un flujo continuo de plasma que contiene partículas cargadas como protones y electrones. “El campo magnético de este planeta es al menos 200 veces más fuerte que el campo magnético de Júpiter”, dijo Berger, en referencia a Beta Pictoris b. Según la NASA, el campo magnético de Júpiter es lo suficientemente potente como para generar una magnetosfera, la región del espacio influenciada por el campo magnético, que es la estructura más grande de nuestro sistema solar y se extiende hasta 3 millones de kilómetros hacia el Sol. El campo de Júpiter también genera auroras espectaculares, cuando partículas eléctricamente cargadas expulsadas por los volcanes de su luna Io quedan atrapadas alrededor de los polos del campo. A medida que el gigante gaseoso gira, las partículas cargadas emiten un resplandor, pero también una señal de radio. “Mientras estas partículas de muy alta energía giran en espiral dentro del campo magnético, junto con la aurora también producen ondas de radio”, dijo Berger. Los astrónomos denominan a este tipo de señal emisión de radio auroral. El fenómeno se ha observado anteriormente en Júpiter, Saturno y el Sol, así como en estrellas fuera del sistema solar y en objetos fríos conocidos como enanas marrones, un punto intermedio entre una estrella y un planeta. Este es el tipo de señal que Berger y sus colegas detectaron en Beta Pictoris b, lo que finalmente apunta a la presencia de un intenso campo magnético que está provocando las auroras y la emisión de radio. Los campos magnéticos tienen implicaciones para la estructura de los exoplanetas y sus atmósferas, según Berger. “Las observaciones de radio pueden ofrecernos una perspectiva completamente nueva sobre los planetas que están fuera de nuestro sistema”, dijo. Un sistema estelar muy estudiado Ya había indicios de emisiones de radio provenientes de exoplanetas, pero ninguna había sido confirmada, en gran medida porque no se podía descartar que la fuente fuera en realidad la estrella anfitriona, dijo Joseph Callingham, profesor asociado del Instituto Anton Pannekoek de Astronomía de la Universidad de Ámsterdam, en Países Bajos. “Lo que hace único a este estudio es que localiza la emisión en el propio planeta, separada de la estrella”, escribió Callingham, quien no participó en la nueva investigación, en un correo electrónico. El sistema Beta Pictoris es muy joven en términos astronómicos: tiene unos 23 millones de años, en comparación con los 4.500 millones de años de nuestro propio sistema solar. Beta Pictoris b, el planeta del que potencialmente se origina la señal de radio, fue descubierto en 2008. Otros dos planetas, Beta Pictoris c y Beta Pictoris d, fueron descubiertos en 2019 y 2026, respectivamente. El sistema planetario se encuentra entre los más estudiados de nuestra galaxia, y se sabe que su estrella alberga 30 cometas en órbita y un enorme disco de polvo y escombros, que el telescopio espacial Hubble de la NASA fotografió en detalle en 2015. Parte de los escombros que giran dentro del disco son remanentes de la formación planetaria. Los investigadores utilizaron MeerKAT, una red de 64 antenas de radiotelescopio en Sudáfrica, para detectar la señal, pero quedaron muy sorprendidos al observar que provenía de un conjunto de cuerpos celestes tan estudiado, dijo Berger. “Mi estudiante de posgrado Kevin estaba revisando los datos. Un día entró a mi oficina con la detección y me dijo: ‘No creo que vayas a creer esto’”, recordó Berger, en referencia al autor principal del estudio, Kevin Ortiz Ceballos, investigador doctoral del Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian. “Esto fue realmente inesperado para nosotros. Estábamos realizando el estudio como una especie de expedición de pesca, sabiendo que solo detectaríamos fuentes si el campo magnético era increíblemente fuerte”. La sorpresa se debe a que los astrónomos habían supuesto, según Berger, que si los exoplanetas tienen campos magnéticos, estos deberían parecerse aproximadamente al de Júpiter y, por lo tanto, sus emisiones de radio tendrían frecuencias más bajas que las que encontraron él y sus colegas. La detección de la señal fue resultado de “ir en contra de la sabiduría aceptada en el campo”, dijo. Sin embargo, los investigadores señalaron que el informe todavía no ha sido sometido a revisión por pares, el proceso mediante el cual expertos independientes evalúan un estudio antes de su publicación en una revista científica. La revisión está en curso y se completará durante los próximos meses. Berger dijo que confía en la calidad de la detección. El equipo de investigación determinó que la fuente de la emisión de radio era Beta Pictoris b y descartó la sospecha inicial de que pudiera provenir de la estrella. “La registramos varias veces, en múltiples frecuencias. Está ahí todas las veces”, dijo. Entusiasmo cauteloso por la detección de la señal de radio Científicos que no participaron en la nueva investigación pidieron cautela al interpretar los hallazgos. Si el descubrimiento supera el escrutinio de la revisión por pares, representaría un paso adelante muy importante y emocionante para comprender el comportamiento de los mundos fuera de nuestro sistema solar, según Jonathan Nichols, profesor de auroras planetarias de la Universidad de Leicester, en Inglaterra. “Las emisiones de radio aurorales son importantes porque nos permiten comprender cómo interactúa un objeto con su entorno espacial local”, escribió en un correo electrónico. “Nos permiten inferir propiedades del planeta que de otro modo no podríamos medir”, explicó Nichols en referencia a las auroras, “y, lo que es importante, nos permiten poner a prueba teorías e ideas desarrolladas para nuestro propio sistema solar en condiciones más extremas”. Si se confirma, los resultados demostrarían que los exoplanetas pueden tener campos magnéticos mucho más fuertes de lo esperado, lo que sería un aprendizaje crucial, según Callingham, de la Universidad de Ámsterdam. Los autores han solicitado más tiempo de observación con telescopios para estudiar con mayor profundidad Beta Pictoris b y quizás resolver algunos de sus enigmas, como por qué el campo magnético del planeta es tan fuerte. “Creo que esa será una pregunta que ocupará a la gente durante un tiempo”, dijo Berger. Fuente: cnn.com
Un equipo internacional de investigadores ha logrado identificar cómo el acónito (wolfsbane o monkshood) y la espuela de caballero (larkspur o delphinium) producen compuestos químicos con potencial para combatir el dolor, la malaria, el cáncer e incluso algunas plagas agrícolas. El estudio, realizado por científicos de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) y la Academia Checa de Ciencias, se centró en una familia de compuestos conocidos como alcaloides diterpenoides, sustancias extremadamente tóxicas pero con propiedades farmacológicas prometedoras. Aunque estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina tradicional durante miles de años, los científicos aún desconocían cómo eran capaces de fabricar estas complejas moléculas. UN PASO HACIA NUEVOS MEDICAMENTOS Gracias a este trabajo descubrieron seis enzimas responsables de fabricar atisinio (atisinium), una molécula que representa un paso clave en la formación de esta familia de compuestos. Posteriormente, transfirieron esos genes a plantas de tabaco, que actuaron como “biofábricas” capaces de reproducir el proceso de forma sostenible. “Estas plantas se han utilizado en distintas formas de medicina en todo el mundo durante miles de años,” dijo Garret Miller, coautor principal del estudio y profesor asistente de Biotecnología en la Universidad de Michigan-Flint. Los autores señalan que comprender estas rutas biosintéticas permitirá producir mayores cantidades de estos compuestos sin depender de plantas silvestres, facilitando su estudio y desarrollo farmacéutico. Además, esta estrategia podría emplearse para diseñar medicamentos inspirados en la química natural de estas especies, abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades y desarrollar productos agrícolas más seguros y sostenibles. Fuente: Publimetro
La sudoración y el olor corporal son una de las características más comunes del ser humano. Tras ello, La Universidad de California en Berkeley arrojó un estudio que reveló por qué las mujeres experimentan mayor excitación sexual o ritmo cardíaco acelerado cuando sienten una sustancia química encontrada en el sudor de hombres. El estudio fue publicado en el Journal of Neuroscience, el cual indica que hombres secretan un olor que influye en las hormonas del sexo opuesto. La androstadienona es la encargada de provocar dicha atracción en las mujeres. Se trata de una señal química masculina, derivada de la testosterona. La nombrada señal se encuentra en el sudor masculino, en la saliva y el seme n. “Realmente nos dice que muchas cosas pueden ser desencadenadas al oler el sudor”, reveló Claire Wyart, quien dirigió el estudio.. Proceso de la investigación Para llegar a su descubrimiento, los investigadores midieron los niveles de la hormona cortisol, en la saliva de 48 estudiantes universitarias heterosexuales de Berkeley, las cuales presentan una edad promedio de 21 años. El estudio consistió en que las mujeres inhalaran 20 veces un frasco de androstadienona. Sus resultados revelaron que los niveles de cortisol al oler la sustancia, aumentaron en aproximadamente 15 minutos y se mantuvieron elevados durante hasta una hora. De acuerdo a las reacciones del experimento, las mujeres informaron tener un mejor estado de ánimo, mayor excitación sexual, y experimentaron un aumento en la presión arterial, el ritmo cardíaco y la respiración. Cabe destacar que para el estudio no se consideró a mujeres homosexuales, pues se analizó que su reacción pudieran responder de manera diferente a este componente químico masculino. Razones médicas Los investigadores, encabezado por Claire Wyart, informaron que el hallazgo sugiere una mejor manera de estimular los niveles de cortisol en pacientes que lo necesitan. Los especialistas sugirieron que en lugar de administrar cortisol en forma de píldora, que tiene efectos secundarios como úlceras pépticas, osteoporosis, aumento de peso y trastornos del estado de ánimo, se podría utilizar el olor de una sustancia química como la androstadienona con el fin de afectar los niveles de cortisol. Nuevos estudios Pero no solo existe atracción de las mujeres al sudor de los hombres. Diversas investigaciones han comprobado científicamente que los sexos puestos se atraen por la emisión de sustancias químicas llamadas feromonas, las cuales son asociadas al olor corporal. La National Library of Medicine (NIH) describe a las feromonas como ‘sustancias que son secretadas al exterior (a través del olor del cuerpo) por un individuo y recibidas por un segundo individuo de la misma especie’, detalla Vogue México. Dichas hormonas influyen en el comportamiento de otro individuo. Por lo tanto, hombres igualmente son atraídos por mujeres, pero no por el sudor. Según un estudio son capaces de descubrir cuando ocurre la ovulación por la emisión de feromonas.
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro