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El fenómeno de la procrastinación: ¿Por qué dejamos todo para última hora?

Este hábito tan común en la vida, se define como el acto de posponer o retrasar las tareas que requieren atención inmediata. Falta de motivación, miedo al fracaso, pasando por el estrés, son algunos de los motivos.

19 de marzo de 2024

​Seguramente te pasa o te ha pasado. Es normal y frecuente que vivamos postergando ciertas cosas que debemos o qué queremos hacer.

Vemos a diario ejemplos comunes de esta actitud. Cuántas veces hemos dicho: “sin falta el lunes empiezo la dieta”, luego, llega el lunes y nada. O bien, “el mes próximo empiezo el gimnasio”, o “mañana ordeno los cajones” y pasan los meses y no hacemos nada. O, “la semana próxima empiezo a estudiar para mi examen” y llegamos al examen sin haber estudiado nada. Y así innumerables acciones de nuestra vida van siendo postergadas.

Bien, la pregunta es: ¿por qué no hacemos las cosas hoy?

¿Por qué no concretamos lo que queremos o lo que tenemos qué hacer?

¿Qué nos lleva a dejar las cosas para más tarde? ¿Y lo que es peor, qué inconvenientes nos trae?

Hay una respuesta a esas preguntas: esta tendencia a postergar se llama procrastinación.

La procrastinación es el hábito de postergar o retrasar las tareas que se deben hacer. Los motivos de esta postergación pueden ser muchos, entre ellos, falta de motivación, miedo, miedo al fracaso, estrés, dificultad o aburrimiento.

Claro está, que todos posponemos algo de vez en cuando. Pero aquí estamos hablando de las personas que postergan casi todo, todo el tiempo. Así, los procrastinadores evitan continuamente las tareas que les resultan difíciles y busca distracciones que les permitan evadirse.  

La cuestión es que la procrastinación suele tener consecuencias negativas para la calidad de vida. Afecta el rendimiento académico, laboral o personal, y genera pérdida de tiempo, estrés, ansiedad, culpa, frustración o baja autoestima. Además, vivir con la carga mental de cosas pendientes, que queremos o que tenemos que hacer es abrumante y trae problemas en el ánimo.

¿Por qué procrastinamos?

Las causas de la procrastinación pueden ser diversas, dependen de cada persona y de cada situación.

Las más comunes son:​

  • Falta de interés por las tareas que se deben realizar.
  • Miedo al fracaso, al rechazo, a la crítica o a la responsabilidad.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Miedo al futuro y a las consecuencias de nuestras decisiones.
  • Perfeccionismo.
  • Autoexigencia excesiva que impide hacer las tareas
  • Distracciones que desvían la atención de las tareas importantes.
  • Pereza.
  • Baja confianza en uno mismo para afrontar las tareas.

¿Cuáles son las situaciones de la vida que más procrastinamos?

En general se tiende a procrastinar aquello que implica un esfuerzo. Ya sea porque son actividades que no nos gustan, o porque nos da temor lo que pueda resultar, o porque no nos sentimos capaces de enfrentarlo.

Algunas de ellas son:​

  • Las tareas diarias: ordenar, sacar la basura, limpiar la casa, planchar, hacer los deberes, estudiar, arreglar algo que se ha roto en casa, etc.
  • El cuidado personal: dejar de fumar, hacer más ejercicio, hacer dieta, estudiar algo nuevo.
  • La salud: ir al médico, ocuparse de algo que no está bien en nuestro cuerpo.
  • Las decisiones laborales: pedir aumento, cambiar de empleo, etc.
  • Las decisiones que nos estresan: los cambios, las rupturas, etc.

¿Cómo dejar de procrastinar?

Las soluciones para la procrastinación dependen de cada persona y situación, pero algunas de las más efectivas son:​

  • Dividir las tareas complejas en tareas más pequeñas y sencillas.
  • Planificar el tiempo eliminando las distracciones.
  • Buscar fuentes de motivación e interés por las tareas, como recompensas, beneficios, reconocimiento o aprendizaje.
  • Afrontar los miedos que generan ansiedad y bloqueo.
  • Ser flexible y realista con las expectativas y los resultados, aceptando los errores como oportunidades de mejora.
  • Establecer objetivos claros, específicos, medibles, alcanzables, con plazos definidos

La regla de los 2 minutos

La regla de los dos minutos es una técnica de productividad que puede serte de ayuda. Consiste en que, si puedes hacer algo en menos de dos minutos, entonces hazlo.

El objetivo de la regla de los dos minutos es que dejes de pensar en lo que hay que hacer y simplemente lo hagas.

1. Si toma menos de 2 minutos, hazlo ahora.

Ni te imaginas la cantidad de cosas que pueden hacerse en menos de dos minutos. Verás que hay muchas cosas que nos parecen gigantes y sólo nos llevarían 2 minutos para resolverlas, por ejemplo, lavar los platos después de comer, meter la ropa en la lavadora, sacar la basura o recoger lo que dejaste tirado, etc. Hacer llamadas pendientes, contestar un mensaje de trabajo, etc.

2. Al iniciar un nuevo hábito, éste debe tomar menos de dos minutos para hacerlo.

Si estás tratando de construir nuevos hábitos la regla de los dos minutos te ayudará. No olvides que una vez que empiezas a hacer algo, es más fácil seguir haciéndolo. Si quieres aprender un idioma empieza aprendiendo una frase por día; si quieres comer más saludable, come una fruta, si quieres ser más amable, sonríe. Dos minutos y puedes iniciar un nuevo hábito. Ahora, manos a la obra. Ponte en acción y no permitas que tu vida se convierta en una lista de tareas pendientes





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