











Hilda Navarro: la historia de la animita milagrosa
Descubre el lugar donde se venera a Hilda Navarro, víctima del psicópata de Coquimbo. Decenas de placas muestran los agradecimientos por los favores concedidos.
29 de agosto de 2025
La animita de Hilda Navarro, la suplementera que fue asesinada por Marcelo Tobar, el "psicópata de Coquimbo", en noviembre de 1992, se ha convertido en un verdadero santuario popular. La estructura se encuentra tapizada por decenas de placas en las que la gente le agradece por los "favores concedidos", lo que le ha otorgado fama de ser una "animita milagrosa".
Ubicada en la vereda de la calle Juan Antonio Ríos, en el límite donde comienza el sector de Baquedano, en Coquimbo, la animita se instaló poco tiempo después del crimen. Según relatan los pobladores del sector y alrededores, las placas con agradecimientos por favores concedidos comenzaron a aparecer hace unos 30 años, luego de que una mujer rezara en el lugar pidiendo por la salud de su hijo, quien se encontraba gravemente enfermo en el hospital de Coquimbo.
Tras una fervorosa oración y limpieza del lugar con velas y flores, el hijo mejoró cuando ya no había esperanza. Posteriormente, surgieron las primeras placas con agradecimientos. Esta historia se transmitió oralmente y más personas comenzaron a encender velas y pedir favores a "la Hildita", como muchos la llaman.
Residentes del sector recuerdan que hubo un tiempo en que visitaban el lugar muchos estudiantes y siempre había alguien encendiendo una vela. Hilda Navarro vivía en la Población Gabriela Mistral del mismo barrio junto a su esposo, Javier Ramírez, quien también era suplementero y dirigente del gremio. Sin embargo, el crimen de su esposa afectó notablemente su salud y falleció unos años después sumido en profunda pena.
Una residente del sector, Rosa Encina, destaca que aunque no ha colocado placas a la animita, reza cada vez que puede y menciona que cuando alguien se acerca al lugar a orar o meditar, siente una profunda sensación de paz. Otra residente, Patricia Vera, señala que ha presenciado cómo el fervor popular por la animita de Hilda Navarro ha crecido con los años.
Jorge Rojas recuerda que tenía 18 años cuando ocurrió el asesinato de Hilda Navarro y destaca que ella era una mujer tranquila atacada por Marcelo Tobar mientras iba a trabajar. Por otro lado, Pamela Espinosa, presidenta del gremio de suplementeros de Coquimbo, recuerda con cariño a Hilda Navarro como una mujer amable y trabajadora.
A mediados de noviembre de 1992, mientras se dirigía a buscar diarios para vender en su quiosco, Hilda Navarro fue abordada por Marcelo Tobar y atacada con un cuchillo acabando con su vida.
Fuente: DiarioElDia Región