














Lluvias tras 15 años de déficit benefician acuíferos del Limarí
Las precipitaciones y el aumento del agua superficial podrían favorecer la recarga de algunos sectores subterráneos y reducir temporalmente la extracción desde los pozos. Especialistas advierten que un evento lluvioso no permite revertir más de una década de déficit y sobreexplotación.
23 de agosto de 2026
Las recientes lluvias que impactaron la Región de Coquimbo no solo representaron un alivio para los embalses y cursos de agua superficial, sino que también abrieron una oportunidad de recuperación para un recurso fundamental pero poco visible en la provincia del Limarí: las aguas subterráneas.
En una región donde muchas familias dependen de pozos para obtener agua potable y donde la agricultura es un pilar económico clave, el estado de los acuíferos es crucial. Sin embargo, tras más de 15 años de déficit hídrico, la recuperación de estas reservas no será inmediata.
"La recarga de los acuíferos, primero que nada, es un proceso que en general es lento y que lo que necesita es la persistencia de fenómenos meteorológicos de este tipo, o sea, continuidad en un cauce natural como un río con mayor cantidad de agua, continuidad en las precipitaciones, etcétera, y por supuesto una menor extracción", señaló Pablo Álvarez, director del Laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena y del Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko.
En el Limarí existen 10 Sectores Hidrogeológicos de Aprovechamiento Común (SHAC), definidos por la Dirección General de Aguas (DGA), los cuales son vitales para el suministro hídrico provincial a servicios sanitarios rurales, comunidades agrícolas y actividades productivas como la fruticultura y la industria pisquera.
El problema radica en que las reservas subterráneas llegan a esta situación tras años de presión. La sequía prolongada redujo las precipitaciones y los caudales, mientras que la necesidad de mantener las actividades productivas aumentó la dependencia de las aguas subterráneas.
Un estudio presentado por el Centro Científico CEAZA reveló que el acuífero del Limarí presenta actualmente un déficit cercano a los 700 litros por segundo, en contraste con un superávit estimado en 2013. Además, gran parte de la recarga histórica proviene no solo de las precipitaciones directas, sino también de pérdidas asociadas al riego y conducción del agua.
Las lluvias recientes han modificado positivamente el escenario superficial, con embalses multiplicando su volumen almacenado y alcanzando cerca del 53% de su capacidad en el sistema Limarí. Aunque el comportamiento subterráneo es distinto, se observan dos procesos favorables: ingreso de agua superficial hacia ciertos acuíferos conectados directamente a ríos y una menor necesidad temporal de utilizar agua subterránea para riego.
"Los pozos van a tener un 'leve descanso' porque lo racional es que las personas que riegan ocupen el agua superficial primero y ese fenómeno va a permitir que haya un proceso de recarga más tranquilo y reducción del uso del agua", explicó Álvarez.
Para proteger estos recursos vitales, en julio del 2023 los 10 SHAC del Limarí fueron declarados zonas de prohibición por la DGA. Esto implica que no se pueden otorgar nuevos derechos para aprovechar aguas subterráneas con el fin de preservar la seguridad hídrica y los derechos ya establecidos.
A pesar de ser una señal positiva para las reservas subterráneas del Limarí, las últimas precipitaciones no representan una solución definitiva. La recuperación dependerá de la persistencia de lluvias, disponibilidad hídrica superficial y una menor extracción desde los pozos tras años de déficit hídrico y presión sobre los acuíferos.
Fuente: DiarioElDia Región






























