














SAG descarta relación entre temporal y riesgo de mosca de la fruta
El Servicio Agrícola y Ganadero aclara que las lluvias no aumentan la amenaza de la plaga, cuyo crecimiento está influenciado por diversos factores como temperatura y monitoreo constante.
3 de agosto de 2026
Tras las intensas precipitaciones que afectaron a mediados de julio a la región, han surgido diversas interrogantes respecto al impacto que este evento meteorológico podría tener en la proliferación de plagas agrícolas. Una de las mayores preocupaciones se centra en la mosca de la fruta (Ceratitis capitata), un insecto que representa una amenaza constante para el patrimonio fitosanitario y la economía frutícola nacional.
El director regional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Luis Alfonso Morales, señaló a Diario El Día que desde el punto de vista biológico, "no es posible atribuir al evento meteorológico un efecto único sobre la plaga". Morales explicó que, si bien las precipitaciones, las temperaturas y la disponibilidad de fruta hospedante influyen en su desarrollo, "el impacto efectivo debe evaluarse mediante los resultados del monitoreo, las capturas en trampas y el muestreo sistemático de fruta".
En este sentido, enfatizó que la prioridad del SAG continúa siendo proteger y mantener el patrimonio fitosanitario del país y completar oportunamente las acciones de erradicación.
El desarrollo biológico de la mosca de la fruta depende principalmente de dos variables: la presencia de fruta susceptible y la acumulación de temperatura requerida para completar sus etapas vitales. En este contexto, la humedad provocada por las lluvias no permite por sí sola determinar un aumento del riesgo. Mientras que las bajas temperaturas ralentizan el ciclo del insecto, un aumento posterior del termómetro puede acelerarlo. Por ello, el riesgo real depende de la interacción entre clima, disponibilidad de alimento y la continuidad de las medidas de control.
Para frenar la reproducción de la Ceratitis capitata, la eliminación de la fruta hospedante resulta clave. Sin embargo, la fruta caída, dañada o que permanece en los árboles sigue siendo un reservorio potencial si no se retira correctamente. Debido a esto, los equipos del SAG despliegan labores intensivas de descarga, recolección y destrucción de fruta en las zonas de control para interrumpir su ciclo biológico.
Desde el organismo gubernamental reiteraron el llamado a productores y residentes de las áreas reguladas a cumplir estrictamente con los protocolos sanitarios: prohibido trasladar fruta hospedante fuera de las zonas reguladas sin autorización del SAG, recolectar y destruir la fruta caída o dañada según instrucciones del servicio y no permitir su comercialización.
El SAG mantiene un trabajo continuo con los productores para asegurar el cumplimiento de los planes operacionales. Recuerdan que "el riesgo cero no existe mientras permanezca fruta susceptible dentro de las zonas de control", por lo que el objetivo inmediato es eliminar reservorios de la plaga y evitar la emergencia de nuevos especímenes adultos para avanzar hacia la erradicación total y mantener a Chile libre de este vector.
Fuente: DiarioElDia Región































